domingo, abril 8

Outside The Wall



En este humilde acto, este blog concluye su tarea: el intento vano por haber dejado al descubierto, algo de todo aquello que es parte de mí, y no siempre se ve.

Agradecimientos, tengo miles. A todos y cada uno de los que desde un comienzo dejaron sus comentarios, sus sugerencias, palabras de aliento y de crítica, a todos, sinceramente: muchas gracias.

He conocido personas geniales (en toda la dimensión del término); personas con las que espero seguir teniendo contácto, aunque ya no sea a través de aquí.

Cierro este blog posteando la canción que le dio su nombre. Símbolo que siempre intenté que estuviera presente, sobretodo en eso de "estar fuera de la paréd"... para quienes no conozcan del todo a qué me refiero, les propongo escuchar -y leer- The Wall, de Pink Floyd.

Por último: les propongo que se quieran, se animen, les propongo que vivan hasta la última gota de aire; que SEAN LIBRES. Y en cuanto esté a su alcance, luchen contra la opresión, en todas sus formas. No hace falta irse lejos, ni hacen falta acciones heróicas o grandilocuentes. La opresión está todos los días a nuestro alrededor.

En el aula, en casa, en el trabajo, en la plaza, en el gobierno, en todos lados. Está en la palabra que uno no se anima a decir, está en el llamado que no nos animamos a hacer, está en el amor/odio nunca confesado, está en el engaño y la mentira, en la indiferencia y en el miedo... sobretodo en el miedo.

No me extiendo más. Les mando un abrazo afectuoso y sincero. Para lo que necesiten:

Mauricio A. M. Vázquez


Pd: Quienes por cualquier motivo quieran encontrarme, pueden hacerlo a través de mi mail, el cual figura en mi perfil. Serán bienvenidos.


Outside the Wall (Waters)

All alone, or in two's,
The ones who really love you
Walk up and down outside the wall.
Some hand in hand
And some gathered together in bands.
The bleeding hearts and artists
Make their stand.
And when they've given you their all
Some stagger and fall, after all it's not easy
Banging your heart against some mad bugger's wall.
"Isn't this where...."

martes, abril 3

Farewell


Comienzo esta despedida, sin el valor suficiente de hacerla efectiva, pero con la esperanza de que la infinita sucedánea de los mismos factores, me ayuden a conseguirlo. La empiezo con el fin de dejar descartadas las hipótesis de los que tengan preguntas estúpidas; para impedir que la desgracia que me acongoja el alma, que me persigue y consume, afecte a algún otro/a, que sea considerada culpable del hecho.

Para que quede claro, entonces: escribo la presente esgrimiendo certeramente la totalidad de mi juicio (aunque el tejido social necesite luego negarme, y pensarme loco, y condenarme y olvidarme de ese modo); la escribo sin más presión que la de esta sucedánea que refiero, es decir, sin la coacción de terceros (concientes, tangibles o vivos, al menos); la escribo para que quede claro que mi muerte es el producto de la voluntad que queda, en la resta algebraica entre mi Libre Albedrío, y la injerencia de la desgracia, el destino y la combinación de consecuencias deseadas o indeseadas. Con ese exiguo resto, escribo.

Quienes no comprendan, no intenten comprender. Tengo XX años, sí, soy una persona inteligente y siempre lo he sido. No del modo en que muchos entienden la inteligencia (esa que sirve para completar cuadraditos y figuritas idiotas) sino de una manera pérfida que se manifiesta en una sensibilidad inexplicable que me ha hecho morir muy de a poco, y sufrir cada instante.

Esa inteligencia me ha abierto caminos, no lo niego, pero lo ha hecho sobre los cadáveres que ella misma, y el hado desgraciado han desparramado frente a mí. Cadáveres que llevan mi rostro, aunque con muecas cambiantes, de resolana y terciopelo.

Quienes observen de lejos, se preguntarán, qué me ha faltado. Y así comenzaran su estúpido deseo de comprensión, del modo más erróneo. Que se entienda! A mí no me ha faltado nunca nada, por el contrario, todo me ha sido concedido en demasía y abundancia: me ha sobrado responsabilidad, sobre mi vida, y sobre la de los demás (pequeñas criaturas de otras especies incluidas); me ha sobrado entendimiento (no de las circunstancias de mis presentes sino de las futuras), y no solo de mí mismo, también de los demás, de sus lágrimas, sus sonrisas, sus perfidias y deseos… sus mentiras.

He sido “bendecido”, con la maldición de ver como a través de un cristal, el alma humana, y reconocerla demasiado simple, para la obra que se le exigido; he sabido demasiado pronto, que la distancia que media entre la caricia gentil y un hacha que cae firme sobre un cráneo, es mínima, imperceptible, pero definitoria. Definitoria de nuestra especie, de nuestra tragedia, de nuestra humanidad.

Yo lo he podido tener todo, siempre lo he sabido, hasta incluso en este mismo instante final. Siempre, aún de niño, he conocido mi futuro potencial, iluminado por marquesinas, por coros de masas, por el reconocimiento abrumador que les toca a los genios, los megalómanos y los asesinos brutales que se esconden tras ejércitos y banderas. Sí, siempre he sabido de mi bendición, y quizá no haya mejor manera de justificar este acto último, que esos otros potenciales actos posteriores.

Lo que queda en silencio es infinito. Nada puedo referir con sentido en estas lineas, sin hacer acopio de hechos, que como puntos en una linea, conforman el basto todo que dan forma a esta circunstancia última (y ni aun el adjetivo de última puede ser definitivo); el pájaro muerto en la ventana, el vapor en el espejo del baño, la sombra constante, la parra, el aullido del perro, el avión carreteando, la bala, ella, vos…

Todo me ha sido dado, y todo ha sido mi condena. Y quienes hayan llegado a este punto con la certera convicción de que mi debilidad personal me impide acometer la empresa de cumplir con mi destino (alabados quienes aquí encuentren la paradoja), se equivocan estupidamente, de nuevo. Yo me sé capaz de todo aquello, y por eso -me- lo evito.

Así he hablado, así me he despedido. Que la carga de arruinar los tiempos futuros sea de vosotros; que no se me recuerde, que no se me llore, que no se me piense. Dejenme descansar de una vez.

Dedicado a Roberto Arlt, Fernando Pessoa y Romilio Ribero,
con la humildad y la vergüenza del caso.


Aclaración: a pedido de mi "coach" literaria, afirmo enfáticamente que lo anterior es pura ficción; simple literatura. No pretendo de ningún modo dejar el escenario tan pronto. The show must always go on!

miércoles, marzo 28

Sub Specie æTernitatis



Rechinar infatigable de la alcurnia
Soslayo de pasado perdido
Mío es el tiempo si lo sufro;
Mía la sangre si la bebo,



Yo, simplemente, soy eterno.

Dame el pan,
Dame la gloria,
Canta conmigo la muerte de toda memoria.

Dame el pan,
Dame la gloria,
Suda conmigo el látigo sin misericordia.

Que bajen del antiguo cielo a buscarme
Las naves de los que me han creído,
Crepiten en lo malsano de la tierra
Todos y cada uno de mis testigos.

Y cuando bajo lágrimas me invoquen,
Sepan, que mi razón es el suplicar,
Que mi canción, es este morir y despertar
Que mi redención, depende del nunca verme,
Pero siempre estar.

Porque yo simplemente, soy y seré siempre, eterno.

Eterno.
Eterno.